Por otra parte, podríamos afirmar que las mujeres tienen colecciones de perfumes, ya que, a diferencia de los hombres, que no suelen usarlos demasiado o tienen frascos limitados, las mujeres cuentan con numerosas fragancias de diferentes marcas y nunca son demasiadas.

Hay diferentes costumbres a la hora de perfumarse. Muchas mujeres prefieren ir cambiando de fragancia cada día, para evitar la monotonía y poder utilizar todos sus frascos. Otras mujeres se decantan por ir cambiando según el día. Normalmente, para acudir a la jornada laboral utilizan una fragancia diferente a la del resto de días.

Las mujeres acostumbran a cuidarse más que los hombres, aunque últimamente esta tendencia se está igualando. Sin embargo, los productos de belleza y cosmética obtienen mayor éxito, y por tanto más beneficio, entre las mujeres.

Además, muchas de las mujeres buscan una fragancia con la que poder identificarse, que las diferencie del resto, y cuando creen haber dado con la fragancia adecuada es muy difícil que la sustituyan por otra, pueden alternarla con otras colonias, pero difícilmente dejen de utilizar su fragancia favorita.

Las mujeres y los perfumes tienen un gran lazo de unión, una unión aromática.